Hay sonrisas que cambian el ánimo de una tarde entera, y la de Valery es una de ellas. Esta colombiana de 22 años trae a Barcelona la calidez y la alegría de su tierra, una energía luminosa que se contagia desde el primer saludo. No necesita artificios para llamar la atención: le bastan su naturalidad, su mirada franca y esa forma tan suya de hacer que cualquier encuentro empiece con buen pie.
Su melena negra y sus ojos negros, profundos y expresivos, dibujan un rostro que se recuerda con facilidad. Mide 1,54 m y luce una silueta delicada y armoniosa de medidas 85-66-96, con un pecho natural que completa una figura muy femenina. Le sienta igual de bien un vestido ceñido para una cena especial que un look sencillo para pasear, porque su atractivo nace sobre todo de la actitud con la que se mueve.
Valery es cariñosa, espontánea y de risa fácil, de las que convierten la conversación en un juego de complicidad. Sabe escuchar, sabe provocar una sonrisa y sabe también cuándo bajar el ritmo para que la velada se vuelva más íntima. Quienes buscan una experiencia de novia encuentran en ella una cercanía auténtica, y para relajarse del todo ofrece un masaje sensual, un striptease con estilo o encuentros con parejas llevados con delicadeza.
Habla español e inglés, lo que facilita tanto una cena tranquila como un evento o una visita discreta a tu hotel. Con ella el reloj pierde importancia y cada plan adquiere un aire de pequeña escapada. Si te apetece descubrir la calidez colombiana en Barcelona, Valery te espera con los brazos abiertos y la mejor de sus sonrisas.
Descubre las maravillosas manos de esta gran masajista y disfruta de la mejor experiencia.